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La casa rural Los Escobones, rehabilitada por la arquitecta Dña. Cristina González Massieu, se encuadra perfectamente dentro de la arquitectura popular canaria. Se trata de una arquitectura elemental de escasos recursos pero perfectamente integrada en su ambiente natural.
Es una edificación de una sola planta , la “casa terrera” por antonomasia cuyo frente orientado hacia el sur cuenta con un espacio aplanado, antiguamente “el terrero”, hoy, este espacio, se encuentra pavimentado con lajas, formando un patio frontero y al aire libre, con apoyos o bancos para sentarse adosados a la fachada, sombreado en las tardes de verano y con sol en invierno. Este patio supuso y supone a menudo “la verdadera zona de estar de la vivienda”.
Presentamos una “casa terrera en L”, característica del medio rural, en la que solían vivir los más pobres. Esta particular disposición en L se originaba al agregar cuerpos a la edificación lineal según las necesidades de la familia que la habitaba. En este caso, sus antiguos propietarios, integraron la cocina (hoy uno de los dos dormitorios) al cuerpo principal de la casa, conformando esta tradicional estructura.
La vivienda está orientada de tal forma que sus elementos principales quedan a resguardo de los tiempos reinantes del NE ( alisios)
El material empleado para la construcción de esta edificación procede del propio lugar de ubicación (piedras para los muros con un espesor de 60 a 80 cm y para los sillares de las puertas y ventanas, tejas elaboradas con arcillas locales y formadas en los muslos de la mujer artesana (“tejas musleras”), maderas de tea para los dinteles de las puertas…) todo ello acentúan su integración en el medio y la participación del ciclo constructivo en el ciclo geológico. En los muros de piedra seca, sustentos de la casa, recubiertos con materiales especiales, a fin de evitar la humedad, descubrimos la piedra desnuda, sin revestir, de los sillares……. piedra roja originaria del municipio de Moya, tratada para darle la vida, sacar su veta .Descubrimos también, que los dinteles están revestidos de tea, y que las esquineras de algunas habitaciones, descubren la piedra seca que conforman los gruesos muros.
Las cubiertas son a una sola agua para el añadido y a dos aguas para el cuerpo principal, revestidas ambas de teja vana .El techo de la principal aparece formado por una cumbrera de madera envejecida, por tirantes y durmientes para sostener el enlistonado de madera sobre el que se apoyaba la teja. Hoy entre la madera y las tejas se ha incorporado material aislante y térmico para mantener una temperatura constante dentro del hogar rural. El pavimento es gres de color verde, a semejanza del suelo cubierto por cemento cristalizado usado en el pasado en estas viviendas rurales.
El mobiliario adquirido en la zona de Montaña Alta es de madera rustica, mostrando un interior donde se combina la sencillez y el confort.
El resultado es una casa, de mas de cien años rehabilitada, con valor etnográfico de dos dormitorios dobles , dos camas convertibles, baño completo, salón-comedor, cocina equipada, TV-TDT, DVD, patio con amplias vistas, zona de ocio, barbacoa, hamacas , y, como anexo, alpendres que representan el desarrollo económico de las zonas rurales.